Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¿Qué estáis haciendo ahà como una estatua? —dijo milady a Ketty—. Vamos, acompañad al caballero. —Y, volviéndose hacia D’Artagnan, añadió—: A las once, ¿habéis oÃdo?
Por lo que se ve esta es la hora de sus citas, dijo para sà el mozo; es una costumbre adquirida.
Lady Clarick tendió la mano al gascón, que se la besó con ternura.
No seamos necios y obremos con cautela, esa mujer es una arpÃa, dijo en su mente D’Artagnan, respondiendo apenas a los reproches de Ketty.