Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sois valeroso, m. D’Artagnan —prosiguió Richelieu—, y lo que vale más, prudente. Yo estimo a los hombres de talento y de corazón; no os asustéis —añadió el cardenal, sonriéndose—. Yo entiendo por hombres de corazón a los valientes; pero, a pesar de ser vos muy joven todavía, a pesar de hallaros en los umbrales de la vida, tenéis ya enemigos poderosos, enemigos que os perderán como no viváis muy precavido.

—¡Ay! Monseñor —respondió el joven—, y muy fácilmente, porque son fuertes y se apoyan en firme, mientras que yo estoy solo.

—Es verdad; pero solo y todo como estáis, ya habéis hecho mucho, y no dudo que haréis aún más. Con todo eso, me parece que en la azarosa carrera que habéis emprendido necesitáis un guía, porque si no me engaño, vinisteis a París con la ambiciosa idea de prosperar.

—Estoy en la edad de las esperanzas descabelladas, monseñor —profirió D’Artagnan.

—Las esperanzas descabelladas son propias únicamente de los necios, caballero —repuso el cardenal—, y vos sois hombre de claro juicio. Vamos a ver, ¿qué os parece el empleo de abanderado en mis guardias, y una compañía después de la guerra?

—¡Ah! ¡Monseñor!

—Aceptáis, ¿no es así?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker