Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Miss Leigh detestaba demostrar interés por la conversación de Janette Laon, pero no pudo resistir la tentación de intervenir de nuevo:
—Probablemente está medio chiflado; la mayorÃa de estos salvajes lo están.
—No lo sé —dijo Janette Laon con dulzura—, nunca he tenido ocasión de estar con ninguno.
Miss Leigh sorbió por la nariz y Patricia se volvió para ocultar una sonrisa.
Algernon Wright-Smith, el capitán Bolton y el doctor Crouch estaban cazando. Se habÃan adentrado en la jungla en dirección norte con la esperanza de traer carne fresca al campamento. SeguÃan un estrecho sendero en cuya tierra húmeda podÃan identificar de vez en cuando las huellas de un cerdo, y estas les daban esperanzas y les impulsaban a seguir.
—Qué lugar tan desagradable para encontrarse con un elefante —comentó Crouch.
—Ya lo creo —coincidió Algy.
—¡Miren allÃ! —exclamó Bolton, que iba más adelante.
—¿De qué se trata? —preguntó Crouch.
—La huella de un tigre o de un león —respondió Bolton—; también es reciente; la bestia debe de acabar de cruzar el sendero.
Crouch y Algy examinaron la huella de la pata de la bestia en la blanda tierra.