Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Las dos muchachas del grupo y la mayoría de los hombres estaban sentados en el suelo, hablando de los acontecimientos del día, en particular de la expedición de caza que había acabado en tragedia. Patricia se preguntó si volverían a ver a Tarzán alguna vez, y entonces se pusieron a hablar sobre el hombre salvaje y su probable destino. El coronel se encontraba en su choza afeitándose, y su esposa estaba sentada frente a ella remendando, cuando algo le llamó la atención, y, cuando miró hacia el bosque, lanzó un penetrante chillido y se desmayó. Al instante todos se hallaban en pie; el coronel, con la cara medio enjabonada, salió precipitadamente de la cabaña.

Patricia Leigh-Burden exclamó:

—¡Oh, Dios mío, mirad!

Procedente de la jungla se acercaba un gran elefante macho, y en su cuello iba sentado Tarzán sosteniendo a una muchacha semidesnuda frente a él; dos orangutanes caminaban pesadamente a una distancia prudente a cada lado. No era de extrañar que Penelope Leigh se hubiera desmayado. El elefante se detuvo a unos pasos del bosque. Ver a toda aquella gente era demasiado para él, y no quería ir más lejos. Tarzán, con la muchacha en brazos, se deslizó al suelo, y, sujetándole la mano, la condujo hacia el campamento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker