Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Entonces Xatl Din se dio cuenta de que la criatura era una mujer; y, como era un hombre inteligente, supuso que el ruido que había oído procedía de aquel extraño objeto que ella sujetaba, y que con ello, sin duda alguna, había matado aquella enorme bestia que yacía a sus pies. Xatl Din también razonó que si había podido matar a un animal tan grande y evidentemente feroz, con mayor facilidad podría matar a un hombre; por lo tanto, no salió al claro, sino que se retiró y en susurros dio instrucciones a s u s hombres.
Entonces los mayas se deslizaron en silencio por la jungla hasta que hubieron rodeado a Patricia, y luego, mientras Xatl Din golpeaba un árbol con su espada para hacer un ruido que llamara la atención de la muchacha en su dirección, dos de sus hombres salieron de la jungla por detrás de ella y se le acercaron sin hacer ruido.
Mientras Patricia permanecía en pie mirando en la dirección de la que procedía el ruido, escuchando con atención, unos brazos la rodearon por detrás y le arrebataron el rifle de las manos; entonces un centenar de guerreros vestidos de forma extraña, con espléndidos tocados de plumas y taparrabos bordados, se acercaron corriendo desde la jungla y la rodearon.