Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —No fue culpa del coronel —dijo Janette furiosa—; le obligaron. Esa odiosa vieja es la que tiene toda la culpa. Ella insistió; y ahora, por culpa de ella, puede que Hans resulte muerto. —En cuanto cesó de hablar oyeron los lejanos disparos de armas de fuego, procedentes de la dirección del campamento de Schmidt—. ¡AllÃ! —exclamó Janette; luego se volvió hacia miss Leigh—: ¡Si le ocurre algo a Hans, usted será la responsable! —gritó.
—Lo hecho, hecho está —dijo Tarzán—; lo importante ahora es encontrar a Patricia. ¿Estás seguro de que fue capturada por los mayas?
—OÃmos dos disparos —explicó el coronel—, y cuando fuimos a investigar tropezamos con un centenar de guerreros mayas. Los dispersamos, pero no fuimos capaces de seguirles el rastro; y aunque no vimos ni atisbo de Patricia, parece que lo más probable es que la hubieran capturado antes de que los encontráramos.
—Y ahora, William, espero que estés satisfecho —dijo miss Leigh—; todo es culpa tuya, por participar en esta estúpida expedición.
—SÃ, Penelope —replicó el coronel con aire resignado—, supongo que todo es culpa mÃa, pero repetÃrmelo una y otra vez no contribuye para nada a resolver las cosas.
Tarzán llevó aparte a Itzl Cha para hablar con ella lejos de las interrupciones de los otros.