Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Sin embargo, los planos por los que había arriesgado su vida se hallaban a salvo en un bolsillo interior de su camisa. Los palpó para asegurarse de que seguían allí. Satisfecho, se dirigió hacia el avión siniestrado y cogió munición y comida.
Emprendió la marcha de inmediato en la dirección en la que creía que se encontraba Bangali, pues sabía que si sus perseguidores habían aterrizado a salvo le estarían buscando. Si Bangali se encontraba tan solo a unos noventa kilómetros, como esperaba, y en la dirección que él creía, le parecía razonable esperar llegar allí el tercer día. Rogó para que no fuera una zona de leones, y, si había nativos, que fueran amistosos.
Pero se hallaba en una zona de leones y los nativos que había no eran amistosos…; y Bangali se encontraba a casi quinientos kilómetros de distancia.