Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —No veo ninguna razĂłn para sospechar de este hombre —dijo—. ÂżQuĂ© motivos podĂa tener? Sin duda no se trataba de robar, pues Burton no tenĂa nada de valor. Y no podĂa ser una venganza, pues ni siquiera se conocĂan.
—Tal vez estĂ© chiflado —sugiriĂł Smith—. Nadie más que un loco irĂa rondando por la jungla desnudo. Y nunca se sabe lo que los locos pueden hacer.
Trent asintiĂł.
—Dementia praecox —dijo—, con manĂa homicida. Lady Barbara, con los ojos secos y serena, se acercĂł y se quedĂł al lado de su hermano. Violet estaba con ella, los ojos enrojecidos y sorbiendo por la nariz.
—¿Habéis averiguado alguna cosa? —preguntó lady Barbara a su hermano.
Ramsgate negĂł con la cabeza.
—Gault cree que este hombre habrĂa podido hacerlo.
Lady Barbara levantĂł la mirada.
—¿Quién es? —preguntó.
—Dice llamarse Tarzán. Entró en el campamento en algún momento durante la noche. Al parecer, nadie sabe cuándo. Pero no veo razón alguna para sospechar de él. No puede tener ningún motivo.
—AquĂ hay varios que podrĂan tener algĂşn motivo —dijo lady Barbara con amargura. MirĂł sin ambages a Trent.