Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —¡Barbara! —exclamó Trent—. ¿No pensarás ni por un instante que yo lo hice…?
—Estuvo dispuesto a matarle una vez, señor —dijo Tomlin a Ramsgate—. Yo estaba allĂ, señor. Vi a Burton derribarle de un puñetazo. DiscutĂan por la señorita.
Trent parecĂa incĂłmodo.
—Es ridĂculo —protestó—. Admito que perdĂ los estribos, pero despuĂ©s me calmĂ© y lo lamentĂ©.
Violet señaló con un dedo acusador a Godensky.
—¡TambiĂ©n Ă©l intentĂł matarle! Dijo que le matarĂa. Yo le oĂ.
—En lo que a eso se refiere, Gault, aquà presente, también le amenazó —dijo Romanoff—. No todos le mataron. Creo que lo que tenemos que hacer es presentarnos a las autoridades de Bangali, y dejar que ellos se ocupen del asunto.
—Estoy de acuerdo —dijo Gault—. Yo no le matĂ©, y no sĂ© si este tipo lo hizo. Pero lo que sin duda es terriblemente curioso es que Ă©l era el Ăşnico en el campamento que sabĂa que el teniente Burton estaba muerto.
—HabĂa otra persona que tambiĂ©n lo sabĂa —sentenciĂł Tarzán.
—¿Quién era? —preguntó Gault.
—El hombre que le mató.