Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su voz sosa susurraba como un arroyo que corre, una chispa brotaba de su pupila a través del reflejo de sus lentes, y sus manos se adentraban en la manga de Emma para palparle el brazo. Emma sentía en su mejilla el aliento de una respiración jadeante. Aquel hombre la molestaba horriblemente.

Se levantó de un salto y le dijo:

—Señor, estoy esperando.

—¿Qué? —dijo el notario, que de pronto se volvió extremadamente pálido:

—Ese dinero.

—Pero…

Después, cediendo a la irrupción de un deseo demasiado fuerte:

—Bueno, pues sí.

Se arrastraba de rodillas hacia ella, sin pensar en su bata de casa.

—Por favor, quédese, ¡la quiero!

La cogió por la cintura.

Una oleada de púrpura subió enseguida a la cara de Madame Bovary. Se echó hacia atrás con una cara de espanto:

—¡Usted se aprovecha descaradamente de mi desgracia, señor! Soy digna de lástima, pero no me vendo.

Y salió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker