El Gran Meaulnes
El Gran Meaulnes —Ya no es un castillo —fue su respuesta—. Lo vendieron todo, y los compradores, unos cazadores, hicieron derribar las antiguas construcciones para ampliar sus cotos de caza. Ahora el patio de honor no es más que un terreno baldÃo, lleno de matas. Los antiguos dueños sólo se quedaron con una casita de un piso y la granja. Ya tendrás oportunidad de ver por aquà a la señorita de Galais, porque viene en persona a buscar sus provisiones, a veces a caballo y otras en coche, pero siempre con el mismo animal, el viejo Belisario… ¡Qué extraño grupo!
Yo estaba tan perplejo, que ya no sabÃa qué preguntar a mi tÃo para averiguar más.
—¿No eran ricos acaso?