Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja El suelo del pasaje era liso y seco, y, a causa de la enorme altura de sus paredes, reinaba en él la oscuridad. Venters continuó avanzando resueltamente, y advirtió que el pasaje formaba zigzag, y que en el suelo había huellas de liebres y gatos monteses. A cada vuelta que daba el camino, el joven esperaba encontrar alguna enorme caverna llena de pequeños departamentos cuadrados, de piedra, provistos cada uno de una abertura a modo de ojo oscuro, que fueron un día morada de trogloditas, Sin embargo, el pasaje empezó a hacerse más ancho, aumentaba en él la luz y, por último, daba sobre el comienzo de un camino ascendente, estrecho y, empinado.