Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Tull alzó la manó cómo si quisiera buscar un apoyó. Apagóse el brillo de sus ojos, en los que se leía ahora el temor a la muerte. Mas ésta, aunque suspendida sobre él, no descendió, porque el jinete esperaba que su contrincante bajara la manó para buscar la pistola, lo cual no hizo. Tull, procurando dominarse, volvióse hacia los caballos y desapareció con sus hombres.