Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —SÃ, en ella no hay lugar para la mujer —exclamó la joven, anonadada—. ¡Oh, Lassiter, me siento perdida…, desamparada…, no sé a quién dirigirme! Si es que estoy ciega…, comprendedlo…, necesito un amigo…, vos, Lassiter…, ahora más que nunca.
—¿Acaso yo he dicho que os iba a abandonar?