Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Encontré la madriguera de Oldring…, y también hallé el sitio dónde está vuestro hatajo rojo. He sabido…; esto y seguro de que entre Tull y Oldring hay una alianza. Dicho lo cual se detuvo. ParecÃa que deseaba decir algo que estaba por encima de sus fuerzas. Mas al fin se irguió y, aunque con visible esfuerzo, dijo Juana, yo os he sido muy costoso. Casi os habéis arruinado por afirmar vuestra amistad hacia mÃ. Fue una equivocación, porque yo no lo merezco. Quizá no sea aún tarde. Es preciso que me, abandonéis a mi suerte. Iré a ver hoy a Tull y le diré que todo acabó entre nosotros.
—Bern, ahora es tarde ya.
—Yo le obligaré a creerme —exclamó Venters.
—¿Deseáis romper nuestra amistad?
—SÃ. Y si no lo hacéis vos, lo haré yo.
—¿Para siempre?
—Para siempre.