Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Venters se aventuró por la pradera de artemisas, haciendo huir a su paso pájaros y liebres, y después de recorrer una milla vio las blancas y movedizas colas de un hato de antílopes que corrían velozmente. Siguió el riachuelo, que se dirigía hacia la parte oeste de la pétrea masa de gradual ascensión. La vertiente alta iba retrocediendo a medida que Venters se acercaba y éste tuvo la impresión de que se había precipitado en el valle una montaña de piedra fundida que, al solidificarse, adoptó aquellas extrañas formas de líneas redondeadas. Siguió la corriente de agua hasta que ésta se perdió en un profundo tajo. Entonces el joven salió de aquel oscuro rincón, que hacía imposible continuar el avance, y cabalgó a lo largo de la pared rocosa hasta dónde ésta confinaba con la pradera. Pronto llegó a una vertiente accesible y Camorra la tomó con facilidad.