Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón —Y siendo asÃ, ¿por qué el pueblo sufre su tiranÃa? ¿por qué no se libra de él?
—¡Ah! mis señores, es el Rey, y si fuera muerto, Scragga reinarÃa en su lugar, y las entrañas de Scragga, son aún más negras que las entrañas de su padre Twala. Si Scragga fuera Rey, doblarÃamos la cabeza bajo un yugo mucho más duro y más cruel. Si Imotu no hubiera sido asesinado, o si su hijo Ignosi viviera, entonces serÃa otra cosa: desgraciadamente ambos murieron.
—¿Cómo sabéis que Ignosi ha muerto? —preguntó alguien con firme voz a nuestra espalda.
—Nos volvimos sorprendidos para ver quien nos hablaba. Era Umbopa.
—¿Qué queréis decir? —preguntole Infadús— ¿quién te ha dado permiso para hablar?
—Óyeme, Infadús, y te contaré una historia. Hace algunos años, el Rey Imotu, fue asesinado en este paÃs y su esposa, huyó con su hijo Ignosi. ¿No es eso cierto?
—SÃ, lo es.
—Se dijo que la madre y el hijo perecieron en las montañas. ¿No es as�
—Asà es también.
—Pues bien, la suerte quiso que la madre y el hijo se salvaran. Atravesaron las montañas y conducidos por una tribu errante del desierto al otro lado de las arenas, llegaron a una tierra con agua, hierbas y árboles.