Las Minas del Rey salomón

Las Minas del Rey salomón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es inútil —dije desanimado— no se puede abrir desde el interior, a ser así, Gagaula no se hubiera arriesgado a intentar su escape por debajo de la piedra. ¡Maldita sea!

—En todo caso —dijo sir Enrique, soltando una carcajada— su castigo no se hizo esperar; su agonía ha sido tan espantosa como la que aquí nos preparó. Nada podemos hacer en este sitio, volvámonos a la recámara del tesoro.

Nos dirigimos hacia ella, y a nuestro paso, distinguí la cesta con provisiones que la pobre Foulata había traído. La recogí y llevé al mil veces maldito camarín, que iba a ser nuestro patíbulo y sepulcro. Después volvimos al pasillo, silenciosamente alzamos el cadáver de Foulata y lo condujimos al citado lugar, tendiéndolo en el suelo cerca de las arcas de monedas. Enseguida nos sentamos, apoyando las espaldas en las tres cajas de piedra, depósitos de incalculables tesoros.

—Dividamos las provisiones —dijo sir Enrique— de modo que nos dure el mayor tiempo posible.

Hecho esto, resultaron cuatro raciones homeopáticas por boca, apenas lo suficiente para sostenernos un par de días. Además de la carne seca, teníamos dos calabazas con agua, cada una de un cuartillo.

—Y ahora —continuó nuestro compañero— comamos y bebamos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker