Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Hacía dieciséis años, situándonos en la época en la que transcurre esta historia, que la hermosa mañana del domingo de Quasimodo[48] una criatura viva había sido depositada, después de la misa, en la iglesia de Notre-Dame, en la cama de madera empotrada en el atrio, a mano izquierda, frente a esa «gran imagen» de san Cristóbal que la figura esculpida en piedra de micer Antoine des Essarts, caballero, miraba de rodillas desde 1413, momento en que decidieron derribar al santo y al fiel. Era costumbre exponer a la caridad pública en cama de madera a los niños abandonados. De allí los cogía quien quería. Delante de la cama de madera había una bacinilla de cobre para las limosnas.
La especie de ser vivo que yacía sobre aquella tabla la mañana del domingo de Quasimodo, en el año del Señor 1467, parecía excitar en alto grado la curiosidad del grupo bastante considerable que se había congregado alrededor de la cama de madera. El grupo estaba formado en gran parte por personas del bello sexo, casi todas viejas.