Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Es cierto que su voz era la única que él aún podía oír. Sentía, pues, predilección por la campana mayor. Era su preferida en aquella familia de jóvenes ruidosas que revoloteaban a su alrededor los días de fiesta. Esa gran campana se llamaba Marie. Estaba sola en la torre meridional con su hermana Jacqueline, campana de menor tamaño encerrada en una jaula más pequeña al lado de la suya. A la tal Jacqueline la llamaban así por el nombre de la mujer de Jean de Montagu, el cual la había donado a la iglesia, circunstancia que no había impedido que apareciera sin cabeza en Montfaucon. En la segunda torre había otras seis campanas, y, finalmente, las seis más pequeñas vivían en el campanario situado sobre el crucero, con la campana de madera, que solo se tocaba desde la tarde del Jueves Santo hasta la mañana del Sábado Santo. Quasimodo tenía, pues, quince campanas en su serrallo, pero la gran Marie era su favorita.