Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era un recipiente de la misma familia que los que cubrían el hornillo de don Claude.

—¡Ah! —dijo el arcediano—, un crisol de alquimista.

—Tengo que confesaros —prosiguió maese Jacques con su sonrisa tímida y torpe— que lo he probado en el hornillo, pero no he tenido más éxito que con el mío.

El arcediano se puso a examinar el recipiente.

—¿Qué ha grabado en el crisol? Och, och! ¡La palabra que ahuyenta las pulgas! ¡Este Marc Cenaine es un ignorante! ¡Desde luego que no haréis oro con esto! ¡Sirve todo lo más para ponerlo en vuestra habitación en verano!

—Ya que hablamos de errores —dijo el procurador del rey—, acabo de fijarme en el pórtico de abajo antes de subir. ¿Vuestra reverencia está segura de que la abertura de la obra de física está representada en el lado del Hôtel-Dieu y de que, de las siete figuras desnudas que están a los pies de Nuestra Señora, la que tiene alas en los talones es Mercurio?

—Sí —respondió el sacerdote—. Lo escribió Agustín Nifo, ese doctor italiano que tenía un demonio barbudo que se lo enseñaba todo. En cualquier caso, vamos a bajar y os lo explicaré sobre el texto.

—Gracias, maestro —dijo Charmolue inclinándose hasta el suelo—. ¡Por cierto, se me olvidaba! ¿Cuándo deseáis que mande prender a la pequeña hechicera?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker