Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Señor, si sois un ladrón, como supongo, me causáis la misma impresión que ver a una garza batallando con una cáscara de nuez. Pertenezco a una familia arruinada, amigo. Id aquà al lado. En la capilla de este colegio hay madera de la auténtica cruz guardada en plata.
La mano de la sombra salió de debajo de la capa y se abatió sobre el brazo de Phoebus con la fuerza de una garra de águila, al tiempo que decÃa:
—Capitán Phoebus de Châteaupers.
—¿Cómo diablos sabéis mi nombre? —dijo Phoebus.
—No solo sé vuestro nombre —prosiguió el hombre de la capa con su voz sepulcral—. Esta noche tenéis una cita.
—Sà —dijo Phoebus, estupefacto.
—A las siete.
—Asà es. Dentro de un cuarto de hora.
—En casa de la Falourdel.
—Exacto.
—La alcahueta del puente Saint-Michel.
—San Miguel arcángel, como dice el padrenuestro.
—¡ImpÃo! —masculló el espectro—. ¿Con una mujer?
—Confiteor.[112]