Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Amen —dijo el arcediano.

Le volvió la espalda a la condenada, inclinó la cabeza sobre el pecho, cruzó las manos, se reunió con el resto del cortejo y un momento después lo vieron desaparecer, junto con la cruz, los cirios y las capas, bajo los arcos brumosos de la catedral. Su voz sonora se perdió gradualmente en el coro cantando este versículo de desesperación: … Omnes gurgites tui et fluctus tui super me transierunt.[123]

Al mismo tiempo, los golpes intermitentes de las alabardas de los suizos muriendo poco a poco bajo los intercolumnios de la nave producían el efecto del martilleo de un reloj anunciando la última hora de la condenada.

Entre tanto, las puertas de Notre-Dame habían permanecido abiertas, dejando ver la iglesia vacía, desolada, de luto, sin cirios y sin voces.

La condenada seguía inmóvil en su sitio, esperando que dispusiesen de ella. Uno de los alguaciles de vara tuvo que avisar a maese Charmolue, quien, durante toda esta escena, había estado estudiando el bajorrelieve del gran pórtico que representa, según unos, el sacrificio de Abraham, y según otros, la operación filosofal, siendo el sol el ángel, el fuego la leña y el artesano Abraham.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker