El hombre mediocre
El hombre mediocre La Rutina, sÃntesis de todos los renunciamientos, es el hábito de renunciar a pensar. En los rutinarios todo es menor esfuerzo; la acidia aherrumbra su inteligencia. Cada hábito es un riesgo, porque la familiaridad aviene a las cosas detestables y a las personas indignas. Los actos que al principio provocaban pudor, acaban por parecen naturales; el ojo percibe los tonos violentos como simples matices, el oÃdo escucha las mentiras con igual respeto que las verdades, el corazón aprende a no agitarse por torpes acciones.