Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter y el legado maldito —¿Qué pasa si me ponen en Slytherin? —pregunta Albus, sin mirar a su padre, temeroso de encontrar desaprobación en sus ojos.
Harry suspira. La pregunta le quema como una herida abierta. Aunque en teorÃa ha superado sus prejuicios, algo en el fondo de su ser teme que las sombras del pasado aún lo persigan.
—No serÃa el fin del mundo —responde, forzando una sonrisa que no logra ocultar su incomodidad.
Pero Albus lo percibe, su mirada se torna aún más sombrÃa y las palabras de su padre parecen levantar un muro invisible entre ellos. Albus quiere escapar de todo: de la mirada de los desconocidos que ven a "otro Potter", de las expectativas de todos y, especialmente, de su propio apellido. Ginny, percibiendo la tensión, intenta mediar.
—Harry, déjalo. Albus encontrará su camino —dice Ginny en voz baja, colocando una mano reconfortante en el hombro de su esposo.
Sin embargo, Albus sigue mirando la plataforma, sus ojos reflejan la mezcla de miedo y frustración que carga desde que entendió que no quiere ser un "Potter", sino simplemente Albus.
