Harry Potter y el legado maldito
Harry Potter y el legado maldito Scorpius lo miró, un poco sorprendido y quizá hasta agradecido. No era común que alguien desafiara las opiniones de los demás por él, especialmente no alguien como Albus Potter, el hijo del héroe del mundo mágico.
—Gracias —dijo Scorpius en voz baja, masticando una de las golosinas que traÃa consigo—. Pero ¿estás seguro? Me refiero a que podrÃas... podrÃas sentarte en cualquier otro sitio.
—Ya te dije, me quedo aquÃ. Y además... bueno, es agradable no tener que fingir.
La amistad entre Albus y Scorpius floreció en ese vagón, alimentada por la mutua incomodidad con las expectativas familiares y los roles impuestos por sus apellidos.
