De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito En ocasiones, el alma siente que ha encontrado una paz y una felicidad convincente al practicar una determinada religión, adoptar una filosofía o perseguir un ideal artístico o intelectual. Pero, siempre, una avasallante inquietud termina por demostrar que aquella religión no es la adecuada o es insuficiente, que aquella filosofía teórica resulta un apoyo inútil, o que aquel ideal que el creyente construyó durante muchos años ha caído destrozado a sus pies en un instante.
Entonces, ¿no existe una manera de escapar de la pena y del dolor? ¿No existen medios para desbaratar las ataduras del mal? ¿Acaso la felicidad, la prosperidad y la paz permanentes son tan sólo sueños inalcanzables?
Existe una manera —y lo digo con alegría— para que el mal pueda desterrarse para siempre. Existe un proceso mediante el cual la enfermedad y la pobreza, así como cualquier situación o circunstancia adversa, pueden apartarse de nuestro lado para no regresar jamás. Existe un método con el que se puede asegurar una prosperidad permanente, sin ningún temor a que regrese la adversidad. También existe una práctica con la que podemos alcanzar y compartir una paz y una dicha continuas e infinitas.
El inicio del proceso que nos conduce a esta gloriosa realización es adquirir una correcta comprensión de la verdadera naturaleza del mal.