El Alumno
El Alumno Morgan no podÃa pasar por un joven patricio acompañado de su preceptor —no iba vestido con suficiente elegancia—, aunque sà podrÃa ser tomado por el enfermizo hermano menor de su acompañante. De vez en cuando Morgan tenÃa una moneda de cinco francos, y excepto en una ocasión en que compraron un par de corbatas muy bonitas, una de las cuales le obligó a aceptar a Pemberton, lo invertÃan con cientÃfico afán en libros viejos. Aquellos fueron dÃas gloriosos, siempre en los muelles, rebuscando en las polvorientas casetas de los libreros, adosadas a los muros. Tales ocasiones les ayudaban a vivir, porque Pemberton habÃa empezado a quedarse sin sus libros de Inglaterra, ya que se vio obligado a escribir a un amigo para rogarle amablemente que se los llevase a cierto individuo que le darÃa algo de dinero por ellos.