El Americano
El Americano —Monsieur es constante; entiendo perfectamente. Es una virtud poco habitual. Para recompensarle, tendrá usted su cuadro en cuanto sea posible; la semana que viene… tan pronto como se seque. Cogeré la tarjeta de monsieur.
Cogió la tarjeta y leyó su nombre: «Christopher Newman». Intentó repetirlo en voz alta y se rio de su mal acento.
—¡Sus nombres ingleses son tan estrafalarios!
—¿Estrafalarios? —dijo el señor Newman, riéndose también—. ¿Ha oÃdo hablar alguna vez de Cristóbal Colón?
—Bien sûr! Inventó América; un gran hombre. ¿Es su patrón?
—¿Mi patrón?
—Su santo patrón, en el calendario.
—Ah, exactamente; mis padres me dieron su nombre.
—¿Monsieur es americano?
—¿Acaso no lo ve? —preguntó monsieur.
—¿Y tiene usted la intención de llevarse mi pequeño cuadro hasta all� —y explicó la frase con un ademán.
—Bueno, mi intención es comprar muchos cuadros… beaucoup, beaucoup —dijo Christopher Newman.