El Americano
El Americano —No se me ocurre mejor prueba de que los he tratado muy bien —habÃa dicho Newman— que el hecho de que se tome tantas libertades conmigo. La familiaridad engendra desprecio; no me he hecho valer. Si tuviese un mÃnimo de orgullo como es debido, me mantendrÃa alejado un tiempo y cuando me invitasen ustedes a cenar les dirÃa que iba a ver a la princesa Borealska. Pero carezco de orgullo cuando lo que está en juego es mi disfrute, y para que sigan teniendo ganas de verme (aunque sólo sea para insultarme) accederé a lo que usted quiera; estoy dispuesto a admitir que soy el mayor esnob de ParÃs.