El Americano
El Americano —Estoy convencido de que no; seguirá su propio parecer. Mientras tanto, debe usted abrirse camino con el resto de la familia. Esto es lo que se sabe hasta ahora de usted: que ha amasado una gran fortuna con los negocios, que es un poco excéntrico y que admira sinceramente a nuestra querida Claire. Parece ser que mi cuñada, a quien recordará haber visto en la sala de estar de madame de Cintré, le ha cobrado cierta simpatÃa; según su descripción, tiene usted beaucoup de cachet. Mi madre, por ende, siente curiosidad por verle.
—Espera reÃrse de mÃ, ¿eh? —dijo Newman.
—Nunca se rÃe. Si no es usted de su agrado, no espere obtener su favor siendo divertido. ¡Siga mi consejo!