El Americano
El Americano —Él preferirÃa que su hija fuese una buena chica en vez de una mala, pero, en el peor de los casos, el viejo no hará lo que hizo Virginius[17]. El éxito todo lo justifica. Si mademoiselle Noémie destaca, su papá se sentirá… bueno, diremos que aliviado. Y destacará. El futuro del viejo caballero está asegurado.
—No sé lo que hizo Virginius, pero monsieur Nioche le pegará un tiro a la señorita Noémie —dijo Newman—. Después, supongo que el futuro lo tendrá asegurado en alguna confortable prisión.
—No soy un cÃnico; simplemente, soy observador —replicó Valentin—. Mademoiselle Noémie me interesa; es extremadamente sorprendente. Si hay un buen motivo, en aras del honor o de la decencia, para que la aleje para siempre de mis pensamientos, estoy completamente dispuesto a hacerlo. Su cálculo de las sensibilidades de su padre es un buen motivo, hasta que deje de tener validez. Le prometo no volver a mirar a la joven hasta que usted me diga que ha cambiado su opinión sobre su padre. Cuando éste haya dado pruebas nÃtidas de ser un filósofo, retirará usted su interdicto. ¿Está conforme?
—¿Tiene intención de sobornarle?
—Ah, ¿admite, entonces, que es sobornable? No, pedirÃa demasiado, y no serÃa precisamente justo. Sencillamente, pienso esperar. Usted seguirá, supongo, viendo a esta interesante pareja, y será usted mismo quien me dé la noticia.