El Americano
El Americano —¿Es irlandés? —preguntó Newman, haciendo un ademán en dirección al visitante.
—Su madre era la hija de lord Finucane —dijo el marqués—; lord Deepmere posee un gran patrimonio en Irlanda. A lady Bridget, ante la absoluta ausencia de herederos masculinos, tanto directos como colaterales (circunstancia harto extraordinaria), le correspondió todo. Pero el tÃtulo de lord Deepmere es inglés, y su patrimonio inglés es inmenso. Es un joven encantador.
Newman no respondió, pero retuvo al marqués cuando éste dio inicio a su donosa retirada.
—Es buen momento para agradecerle —dijo— que se haya ceñido tan meticulosamente a nuestro trato, que haya hecho tanto por ayudarme con su hermana.
El marqués se le quedó mirando fijamente.
—De veras, no he hecho nada de lo que pueda jactarme.
—Venga, no sea modesto —respondió Newman, riéndose—. No puedo hacerme la ilusión de que lo estoy haciendo tan bien simplemente por méritos propios. ¡Y dele también las gracias de mi parte a su madre!
Y con esto se alejó de monsieur de Bellegarde, que se quedó siguiéndole con la mirada.