El Americano
El Americano —Sospecho que, suponiendo que uno lo sepa —dijo Valentin, riéndose—, es usted un tipo duro de pelar. Camina con botas de siete leguas.
—A usted le pasa algo esta noche —dijo Newman en respuesta a esto—. Está sañudo. Ahórreme sonidos discordantes hasta después de mi boda. Entonces, cuando haya sentado la cabeza de por vida, seré más capaz de tomarme las cosas tal y como vengan.
—Y ¿cuándo se celebra su matrimonio?
—Dentro de seis semanas, más o menos.
Valentin estuvo un rato en silencio, y luego dijo:
—¿Y confÃa mucho en el futuro?
—ConfÃo. SabÃa lo que querÃa, exactamente, y sé lo que tengo.
—¿Está seguro de que va a ser feliz?
—¿Seguro? —dijo Newman—. Una pregunta tan absurda merece una respuesta absurda. ¡SÃ!
—¿No le teme a nada?