El Americano
El Americano Newman se habÃa puesto el sombrero; se lo retiró hacia atrás y se rascó con suavidad la parte superior de la frente.
—Ojalá fuesen pistolas —dijo—. ¡Le podrÃa enseñar cómo se encaja una bala!
Valentin estalló en risas.
—¿Qué es lo que dice cierto poeta inglés sobre ser consecuente? Que es una flor, o una estrella, o una joya… ¡La suya tiene la belleza de las tres juntas! —pero aceptó volver a ver a Newman por la mañana, una vez que los detalles de su encuentro con monsieur Stanislas Kapp se hubiesen ultimado.