El Americano

El Americano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora Bread titubeó un momento, y después, juntando las manos, dijo: «¡Le acompañaré!». Y le guio escalera arriba. Al final de la escalera se detuvo y le miró con ojos secos y tristes. «Sea indulgente con ella —dijo—; ¡está muy triste!». Después siguió hacia el apartamento de madame de Cintré; Newman, perplejo y alarmado, la siguió rápidamente. La señora Bread abrió la puerta de par en par, y él retiró la cortina hasta el otro extremo del ancho alféizar. En medio de la habitación estaba madame de Cintré; tenía la cara pálida y estaba vestida para viajar. Tras ella, ante la chimenea, estaba Urbain de Bellegarde, mirándose las uñas; cerca del marqués estaba su madre, que, sumergida en una butaca, reparó al instante en Newman. Éste sintió, tan pronto como entró en la habitación, que se hallaba en presencia de algo maligno; sintió sobresalto y dolor, igual que si hubiese oído un grito amenazador en pleno silencio de la noche. Se dirigió directamente a madame de Cintré y le agarró la mano.

—¿De qué se trata? —preguntó con tono imperativo—; ¿qué está pasando?





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker