El Americano
El Americano —Precisamente. Poitiers está en una colina —dijo madame de Bellegarde—. No sé qué antigüedad tiene. No nos asusta decÃrselo.
—Es Poitiers, ¿no? Muy bien. Seguiré inmediatamente a madame de Cintré.
—Los trenes que salen a partir de esta hora no le servirán —dijo Urbain.
—¡Alquilaré un tren especial!
—Va a despilfarrar tontamente el dinero —dijo madame de Bellegarde.
—Ya habrá tiempo para hablar del despilfarro dentro de tres dÃas —respondió Newman; y, encajándose el sombrero en la cabeza, se marchó.