El Americano
El Americano —¿Le llama usted inglés? —preguntó Newman.
Monsieur Ledoux sonrió un momento y después hizo un epigrama: «C’est plus qu’un Anglais… c’est un Anglomane!». Newman dijo con tono sobrio que nunca se habÃa dado cuenta; y monsieur de Grosjoyaux señaló que, a decir verdad, era demasiado pronto para pronunciar una oración fúnebre por el pobre Bellegarde.
—Evidentemente —dijo monsieur Ledoux—. Pero esta mañana no pude evitar comentarle al señor Newman que, cuando un hombre ha tomado tan excelentes medidas para su salvación como lo hizo anoche nuestro querido amigo, casi me parece una pena que vuelva a ponerla en peligro por regresar al mundo.