El Americano
El Americano —Ah, no renuncia a mà por lord Deepmere, lo sé —dijo Newman—. No voy a fingir, ni siquiera para provocarla, que lo pienso. Pero eso es lo que querÃan su madre y su hermano, y su madre, en aquel baile canallesco (entonces me gustó, pero ahora sólo de recordarlo me pongo furioso) intentó azuzarle para que la cortejase a usted.
—¿Quién le ha dicho esto? —dijo suavemente madame de Cintré.
—No fue Valentin. Lo observé. Lo adiviné. En su momento no supe que lo estaba viendo, pero se me quedó clavado en la memoria. Y después, acuérdese, vi a lord Deepmere con usted en el invernadero. Usted dijo entonces que en otro momento me contarÃa lo que le habÃa dicho.
—Eso fue antes de… antes de esto —dijo madame de Cintré.