El Americano

El Americano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una vez en la calle, se quedó un rato en la acera preguntándose si, después de todo, no sería un estúpido por no haber descargado su pistola. Y luego decidió que hablarle a cualquiera de los Bellegarde le sería extremadamente desagradable. Lo menos desagradable, en esas circunstancias, era expulsarlos de su cabeza y no volver a pensar en ellos jamás. La indecisión no había sido hasta entonces una de las debilidades de Newman, y en este caso no duró mucho. Durante los tres días siguientes no pensó, o al menos procuró no hacerlo, en los Bellegarde. Cenó con la señora Tristram, y cuando ésta mencionó el nombre le rogó casi con severidad que desistiera. Esto le dio a Tom Tristram la tan anhelada oportunidad de darle el pésame.

Se inclinó hacia adelante, apoyando su mano sobre el brazo de Newman, comprimiendo los labios y sacudiendo la cabeza.








👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker