El Americano
El Americano —Puede que sea peligroso —dijo—; pero no soy malo. No, no soy malo —y se puso en pie para irse. La señora Tristram le invitó a que regresase a cenar, pero él respondió que no tenÃa ganas de comprometerse a estar presente en un convite, ni siquiera en calidad de invitado solitario. Más tarde, por la noche, si le era posible vendrÃa.