El Americano
El Americano —Lo siento mucho, señor.
Newman hizo una mueca amistosa para indicar que no le guardaba rencor y volvió sobre sus pasos. A la altura de la casa de la portera se detuvo; los dos hombres seguÃan de pie en el pórtico.
—¿Quién es el caballero que está con el perro? —le preguntó a la anciana, que apareció de nuevo. HabÃa empezado a aprender francés.
—Ése es monsieur le Comte.
—¿Y el otro?
—Monsieur le Marquis.
—¿Un marqués? —dijo Christopher Newman en inglés, que afortunadamente la anciana no entendÃa—. ¡Ah, entonces no es el mayordomo!