La Copa Dorada
La Copa Dorada —Para que la señora Verver sea intensa y exclusivamente conocida por todos como la esposa de su marido, hace falta algo de lo que, como usted sabe, el matrimonio a que nos referimos carece. El señor Verver debiera hacer lo preciso para ser un poco más conocido o, por lo menos, visto en calidad de marido de su esposa. A estas alturas, probablemente habrá podido usted comprobar que el señor Verver tiene sus propios hábitos y costumbres, que pone en práctica dÃa a dÃa y, cada vez más, sus propias distinciones y discriminaciones, a lo que tiene perfecto derecho, desde luego. El señor Verver es un padre tan perfecto y tan ideal y, debido precisamente a este mismo hecho, un padre polÃtico tan generoso, tan admirable y de tan fácil trato, que, a mi juicio, me comportarÃa de manera rastrera y baja si osara criticarle desde cualquier punto de vista. Sin embargo, ante usted puedo hacer cierta observación, ya que es usted inteligente y siempre comprende lo que intento decirle.