La Copa Dorada
La Copa Dorada —Si el PrÃncipe me encuentra aquÃ, en presencia de este objeto, puede ser más flagrantemente desagradable para todos nosotros de lo que usted desea, o de lo que es preciso para que constituya una ayuda para nosotros. Por otra parte, necesito cierto tiempo para llegar a comprender el significado de este objeto.
A estas palabras, Maggie repuso:
—No se preocupe que no corre usted peligro alguno. Le puedo asegurar que el PrÃncipe no vendrá, y que sólo le veré cuando baje para subir al coche, ya que entonces le encontraré esperándome.
Fanny Assingham comprendió lo que la Princesa querÃa decir, y mucho más. Entonces, dijo:
—En este caso, ¿resulta que tendremos que compartir juntos la cena en la embajada o, por lo menos, ustedes dos tendrán que hacerlo con esta nueva complicación todavÃa no explicada pesando sobre su espÃritu, y tendrán que mirarse, manteniendo en la cara una expresión con la que finja en tan desagradable momento ignorarlo todo?
Maggie miró a Fanny con una expresión en su rostro que hubiera podido ser la que estaba preparando para las horas venideras, y dijo: