La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿Jamás qué?
—Jamás ha sentido por usted un interés tan grande como el que ahora siente. Ni siquiera la mitad. ¿Es que no se da cuenta?
Maggie, después de pensar, repuso:
—Bueno, creo que ya le he dicho qué es lo que me induce a pensar lo que pienso. Precisamente es el hecho de que mi marido haya olvidado hoy incluso sus modales, que se haya mantenido lejos de mÃ, que no haya venido.
Maggie movió la cabeza como si se negara a aceptar que le dorasen la pÃldora, y añadió:
—Y se debe a este objeto.
—¡Muy bien! Pues si a ese objeto se debe…