Las alas de la paloma

Las alas de la paloma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah, déjame a mí las apariencias! —Lo dijo con altivez—. Yo lo arreglaré. Además —añadió—, la tía Maud la tiene tan absorbida que no lo notará. —Densher sintió, al oírla, que su compañera tenía de hecho una perspicacia que él no podía igualar: por ejemplo cuando agregó—: Y la señora Stringham parece que le responda para dar justo esa impresión.

—¡En fin —comentó Densher con humor—, la vida es muy interesante! Espero que lo sea tanto para ti como haces que lo sea para los demás; sobre todo a juzgar por lo interesante que haces que sea para mí. Tengo la sensación de que crees que es igual de emocionante para ces dames[34] cada una a su manera: la tía Maud, Susan Shepherd, Milly, Pero ¿qué le ocurre? —concluyó—. ¿De verdad está tan mal?

Al principio fue como si el semblante de Kate diera a entender que estas despectivas palabras no merecían respuesta; luego pareció ceder a una necesidad propia: la necesidad de dejar claro que «tan mal» era la peor descripción que podía darse de su estado. Si hubiese estado tan enferma como parecía difícilmente habría podido tener relevancia para ellos, pues en ese caso su fin estaría próximo. No obstante, ella se creía —y Kate no podía sino creerlo también— gravemente amenazada. Convenía tener presente que las dos damas habían estado a punto de dejar la ciudad y se habían quedado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker