Las alas de la paloma
Las alas de la paloma —Y ¿por qué iba a juzgarlo? —preguntó Densher—. No tengo nada que ver con él.
—Entonces ¿por qué preguntas?
—Para juzgarte a ti; que es cosa muy diferente.
Kate pareció considerar un instante la diferencia.
—¿Para calcular el peligro que corro?
Él dudó; luego dijo:
—DirÃa más bien que estoy pensando en la señorita Theale. ¿Cómo concilia tu tÃa su interés por ella…?
—¿… con el interés de él por m�
—Con su propio interés por ti —continuó Densher mientras Kate se paraba a reflexionar—. Si dicho interés, el de la señora Lowder, adopta la forma de lord Mark, ¿no deberÃa éste tener cuidado con las formas que adopta él?
Kate pareció interesada por la cuestión, pero respondió:
—¡Oh! Cambia de forma con facilidad. Lo bueno es que no se fÃa de él.
—¿Milly?
—Bueno… Milly tampoco. Pero digo la tÃa Maud. En realidad no.
Densher demostró su sorpresa.
—¿Lo ha elegido y sin embargo desconfÃa?