Las alas de la paloma
Las alas de la paloma Ella corrió en su ayuda y terminó de formular su pregunta, aunque suavizándola.
—¿… que mientras ella y yo nos hacÃamos amigas, tú y yo tenÃamos una relación secreta? Si lo sabe, sÃ, sabrá que esa relación implicarÃa por fuerza que me escribieras.
—Y ¿cómo puede suponer que no me contestases?
—No lo supone.
—Pero entonces ¿cómo puede creer que no me hablaras de ella?
—Tampoco lo cree. Sabe que te hablé. Se lo he contado todo. Le he dado razones que permiten explicarlo.
Pese a todo, se quedó pensativo.
—¿Cree todo lo que le cuentas igual que yo?
—Exactamente igual que tú.
—Entonces ¿no es más que otra de tus vÃctimas?
—Ni más ni menos. Sois una pareja.
—Y, si ocurre algo —preguntó Densher—, ¿podemos consolarnos el uno al otro?
—¡Ay, algo podrÃa pasar —respondió ella— si actúas como es debido!
Él observó un instante a los demás a través de la cristalera.
—¿Qué quieres decir con actuar como es debido?