Las alas de la paloma

Las alas de la paloma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí; me asusta. A mí todo me asusta, no tengo reparo en admitirlo, si no lo entiendo. ¿A qué se refiere con lo de que sea feliz?

La señora Stringham respondió sin dudarlo:

—¡Oh, lo sabes!

En realidad lo dijo para que su amiga tuviese que admitirlo; tal como hizo un momento después. Lo aceptó con ciertos reparos e incluso es posible que acudiese en su ayuda un extraño y frívolo humor.

—Bueno, digamos que parece que sí. ¡Lo importante es…! —Pero se interrumpió como intimidada por lo que iba a preguntar.

—¿Si la curará?

—Exacto. ¿Es esa medicina… un verdadero remedio?

—Bueno, ¡yo creo que deberíamos saberlo! —afirmó con delicadeza la señora Stringham.

—¡Ah!, pero no padecemos esa enfermedad.

—¿Nunca has estado enamorada, querida? —preguntó Susan Shepherd.

—Sí, hija, pero no por prescripción médica.

Maud Manningham había dicho esto obligada con una leve frivolidad que obró —y felizmente— como un desafío para el ánimo de su visitante.

—¡Oh, por supuesto no tenemos que pedirle permiso! Pero saber que él cree que nos conviene ya es algo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker