Lo mas selecto
Lo mas selecto —Ah, lejos de culparlo a usted de nada, ella dice que su conducta fue perfecta. Soy yo quien quiere hablar seriamente con usted —prosiguió lady Davenant—. Es tan lista, tan encantadora, tan buena y tan desgraciada.
—Cuando he dicho que se comportaba de modo extraño me referÃa sólo al modo en que se volvió contra mÃ.
—¿Se volvió contra usted?
—Me dijo que esperaba no volver a verme nunca más.
—Y a usted, ¿le gustarÃa volver a verla?
—¡Ahora no, ahora no! —exclamó inquieto el señor Wendover.
—No quiero decir ahora, no soy tan tonta. Me refiero a algún dÃa, cuando deje de acusarse, si alguna vez lo hace.
—Ah, lady Davenant, eso debe dejarlo en mis manos —contestó el joven, tras vacilar un momento.
—No tema decirme que me estoy metiendo donde no me llaman —dijo su anfitriona—. Por supuesto, ya me doy cuenta de que me meto: lo he llamado precisamente para meterme. ¿Y quién no lo harÃa, por una criatura como ella? Conmueve a cualquiera.
—Lo siento muchÃsimo por ella. No sé qué cree que dijo.